Recuerdo la noche de reyes de mi pequeña infancia.
1º asistia en el encuentro con lo Reyes en el pabellón, recogia mi regalo toda ilusionada, y pensaba que eso solo era el principio, llegaba a casa corriendo y le comunicaba a toda la familia lo que me había dado el Rey Mago, toda ilusionada. Le contaba a mis padres y hermano, todo lo que esperaba que me trageran los Reyes Magos, y mientras cenabamos todos, siempre cantaba alguna cancioncilla, toda emocionada por esa noche tan mágica que se acercaba para mi y para todos los niños. Nunca me olvidaba de dejar 3 vasitos de leche encima de la mesa de la cocina, acompañandolo con los dulces (turrones,bizcochos) de la casa, también dejaba 3 tazos de leche en las escaleras que daban al jardín para sus 3 supuestos camellos, y nunca nunca me olvidaba de poner el zapatito debajo de mi arbol, y de la casa de mis tias. Al terminar esa noche, me iba a cama con la ilusión de dormirme pronto despertarme y ir corriento debajo del arbol haber si me traia todo aquello que pedía.. pero siempre me pasaba lo mismo, con todos los nervios acumulados en mi cabeza, nunca daba dormido, mientras, cerraba los ojos. No queria escuchar, ni un paso, ni un triste sonido, tenía miedo de ellos, y al mismo tiempo alegría... Al pasar esa larga noche que se hacía para mi, me levantaba temprano, iba corriendo a ver el arbol, y si veia todos los regalos debajo, despertaba a todo el mundo de la casa, gritando, cantando... Abría los regalos rapidisimamente y veía que me traían todo lo que quería, y sonreía una y otra vez.
Ahora sin esa mágia de la navidad, todo cambió... no es ni la misma ilusión, ni la misma alegría, ahora solo me queda ver a los pequeños de la casa,pensar que existe todo eso, y que tengan esa cosa, que hace que la navidad sea mágica.
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